30 nov. 2011

Atani se suma al Manifiesto del Dia Mundial del Sida





1º de diciembre, Día Mundial del Sida
30 años de VIH/sida. 30 años de respuesta comunitaria en el Estado español

Las ONG vinculadas al VIH/Sida ante el respeto a los derechos fundamentales no daremos ni un paso atrás
ENLACE, Federación Andaluza de entidades de drogodependencias, VIH/Sida y exclusión social, pertenece tanto a CESIDA como a Red VIH, y se suma a este manifiesto conjunto en defensa de los derechos fundamentales de las personas afectadas.

En este momento se cumplen 30 años de la notificación de los primeros casos de Sida. Tres décadas de aprendizaje y trabajo para detener una epidemia que en sus inicios parecía ser incontrolable. Hoy podemos afirmar que, gracias a los avances biomédicos, a la voluntad política, a las organizaciones civiles, entre otros agentes públicos y privados, hemos conseguido avanzar en la respuesta a la epidemia. No obstante, aunque los progresos han sido importantes, aún continúan existiendo muchos retos en el abordaje clínico, la atención, la prevención y principalmente en el ámbito social, donde cotidianamente se vulneran los derechos de las personas con VIH y Sida.

Por lo anterior, este 1º de diciembre, Día Mundial del Sida, las plataformas estatales y autonómicas de entidades sociales que trabajamos en la respuesta al VIH/Sida nos hemos unido para manifestar nuestra preocupación ante la situación de crisis económica que, sin una estrategia adecuada, puede mermar de forma importante los derechos fundamentales, no sólo  de las personas con VIH en aspectos como la prevención, atención, tratamiento e integración socio-laboral, sino afectar a toda la población en general y sobre todo a las capas más desfavorecidas de nuestra sociedad. Por ello, exigimos al gobierno español y a las CC.AA. que garanticen el acceso igualitario a los servicios de atención socio-sanitaria en todo el territorio y para toda la ciudadanía.

Las entidades que trabajamos en la prevención y atención a las personas con VIH/Sida, nos hemos caracterizado por ser un movimiento organizado, con años de experiencia y con logros conseguidos. Por lo anterior afirmamos que hemos sido y somos parte de la solución, con acciones complementarias a las de la Administración Pública, y vamos a seguir trabajando para mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía y en especial de las personas con VIH, con infecciones víricas, tuberculosis, etc. 

En estos momentos decisivos de toma de decisiones para el futuro, donde la economía es un factor determinante, debemos hacer inversiones inteligentes no solo a corto plazo. Es por eso que las organizaciones civiles queremos pronunciarnos de forma clara y contundente en relación a las siguientes líneas de actuación que, en el marco de la respuesta al VIH/Sida, consideramos como irrenunciables:

1.- Demandamos el respeto total a los derechos fundamentales. No daremos ni un paso atrás en su defensa y nos pronunciamos en favor de un enfoque global e integral de la salud. Con el objetivo de dar una mejor respuesta al VIH/Sida, es necesario trabajar el estigma, la discriminación y los derechos humanos desde un enfoque social y con un modelo basado en el diálogo, promoviendo cambios integrales, emprendiendo acciones educativas e informativas y denunciando los casos de discriminación. Sólo en un clima de respeto a los derechos humanos, los esfuerzos de prevención y atención serán lo suficientemente efectivos no sólo en el ámbito del VIH/Sida sino para toda la sociedad.
Además, es necesario que se reconozca el trabajo que se viene desarrollando en la atención e investigación por parte de los/as especialistas que atienden a las personas con VIH/Sida, reconociendo “Enfermedades infecciosas” como una especialidad más y garantizando la continuidad en la calidad de la atención futura.
Si el sector sanitario es clave en el abordaje del VIH/Sida, también es fundamental que se mantengan los Planes Autonómicos de Prevención del Sida y se elabore un Plan Multisectorial para próximos años, que sirva de guía para el desarrollo de una política nacional y para evaluar las actuaciones realizadas.

2.-  Defendemos la excepcionalidad del VIH/Sida.  A pesar de que la comunidad médica califique la infección por VIH de enfermedad crónica, todavía continúan existiendo muchos retos en el abordaje clínico, como el envejecimiento prematuro asociado al VIH -que puede causar una mayor tasa de co-morbilidad en esta población- y los cambios físicos por la lipodistrofia -que son un agravante de dicho estigma-. Por eso exigimos a todos los agentes implicados la necesidad de atender ágilmente la incorporación de las técnicas de reparación facial en todas las Comunidades Autónomas.
Además, la infección por VIH/Sida sobrepasa el ámbito sanitario, manteniendo su excepcionalidad a nivel social: el estigma asociado al VIH y el sida provoca que muchas personas en nuestro entorno sean discriminadas y no puedan ejercer sus derechos fundamentales. La discriminación, la exclusión y la criminalización de la transmisión también son barreras para mejorar la prevención y el control de la epidemia.
Las ONG defendemos que no existe aún evidencia científica ni razonamiento lógico que indique que la excepcionalidad ha llegado a su fin, sino al contrario, ya que aún hay asignaturas pendientes que determinados sectores quieren acallar bajo el argumento de la cronicidad del VIH/Sida. 

3.- Exigimos un liderazgo compartido y el reconocimiento al valor añadido de las organizaciones civiles. Consideramos que las decisiones unilaterales por parte de los diferentes gobiernos de las CC.AA. son en principio irresponsables, ya que se ha demostrado que sin la sociedad civil, ONG y activistas, su experiencia, compromiso, trayectoria, capacidad de respuesta y participación en el diseño, ejecución y evaluación de los proyectos, éstos pueden ser un fracaso y con un elevado coste económico. Las ONG tenemos la capacidad de crear una malla social de protección a través de la que se atiende a un gran número de personas en situación de exclusión social que se encuentran fuera del sistema sanitario y a quienes no se les están dando alternativas de atención.

Estamos en un momento histórico de crisis financiera y de reflexión ante la respuesta al VIH/Sida, es tiempo de asumir compromisos y hacer planificaciones estratégicas con visión a largo plazo en las que haya espacios reales de participación. El futuro de la pandemia, la reducción de nuevas infecciones, así como la atención a las personas que hoy viven con VIH están en juego. La realidad epidemiológica de la transmisión del VIH en nuestro país revela la creciente vulnerabilidad de los Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH), las trabajadoras transexuales del sexo y los varones trabajadores del sexo, por lo que es necesario realizar un esfuerzo específico por parte de las administraciones públicas y de toda la sociedad para frenar, contener y reducir la transmisión de la infección por VIH en estos colectivos. 

Atani como miembre de ENLACE no puede olvidar tampoco, sobre todo un día como hoy, las carencias sociosanitarias que padecen las personas privadas de libertad. Según datos de la Sociedad Española Interdisciplinar del Sida (Seisida), en la actualidad hay unas 72.000 personas presas en los centros penitenciarios españoles, de los cuales un 8% (más de 6.000) conviven con el VIH. Pese a que España ha logrado reducir en los últimos años los casos de sida en las prisiones en más de un 90%, la tasa de infección sigue siendo mucho mayor dentro de las cárceles si se compara con la de la población general, que las últimas cifras sitúan en un 0,3 por ciento. Además, de estas más de 6.000 personas afectadas por VIH, el 90% también están coinfectadas por el virus de la hepatitis C. 

Otra realidad sangrante es la viven muchas mujeres afectadas. 30 años después de la notificación de los primeros casos de sida, el número global de mujeres infectadas por el VIH, supera el 50%. Desafortunadamente, esta cifra sigue en aumento: en el África subsahariana, actualmente el 61% de las personas adultas con VIH son mujeres, según ONUSIDA. Las cifras son preocupantes y, aún más, las historias que hay detrás. En nuestro país, la violencia es un factor de contexto que favorece el aumento de casos de VIH. Además, las mujeres que viven con VIH tienen que sumar otras violencias asociadas a su enfermedad como la discriminación. Aunque el interés por entender el vínculo entre VIH y violencia machista ha crecido en los últimos años, lo cierto es que los datos al respecto son todavía relativos debido en parte al silencio y la invisibilidad que acompañan a menudo a estas dos pandemias.


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